sábado, 3 de mayo de 2008

Solidarízate: se te queda buen cuerpo.

Como parte de este patético, decrépito, decreciente y autodestructivo mundo, me siento orgulloso de saber criticar pero, ¿alguien me va a dejar actuar a mi estilo?

No se si podría ser más feliz. Bueno, quizás algo más podría, pero un algo sin importancia, un algo…minúsculo, que no sé ni por qué lo menciono, quizás porque la sinceridad me empuja a no dejar ni un cabo suelto (se oyen risas).

Tampoco sé de donde saqué este tema, ni a donde llegaré a parar. En realidad, no se ni siquiera a donde quiero llegar a parar, pero con esta afinidad que le tengo al escribir, la verdad es que lo poco que llevo se me ha hecho muy poco.

Seguramente a alguna conclusión llegaré, con algún problema que me plantee, porque aún no me he planteado ninguno, y esta podría ser que…

Permítanme, señores, saltarme el problema y atacar directamente con la conclusión, o séase, disfruten de la vida a cada segundo, planeen con minuciosidad sus planes futuros, preocúpense por el dinero porque es importante tenerlo, y a los demás… que les den un poquito por saco. No ayuden al prójimo a menos que, como mínimo, vayan a recibir ustedes una pequeña recompensa personal: orgullo propio. Ayudando siempre, se consigue mucho de eso.

Y si con esto el mundo va bien, ¿a quién le importa la ética?

Cuando lo que hay dentro de la cabeza empieza a dar vueltas


Tik-tak, tik-tak, tik-tak... mientras el tiempo camina hacia adelante nuestros pensamientos lo hacen de manera circular sin llevarnos a ninguna parte. Nos distraen, nos confunden y alteran nuestro estado de ánimo bien negativa o positivamente. Ahora bien, que se debería hacer en estos casos? sinceramente no lo sé, pero mi escasa experiencia me hace actuar de cierta manera.


Dar vueltas a algo que puede tener una "solución" o puede resolverse (bien negativa o positivamente, como siempre, claro) me parece algo inutil. Muchas veces el compartir eso que tenemos en esta caja cilíndrica que nos sujeta el cuello es lo que nos hace aclararnos nosotros mismos. ¿Entonces por qué nos guardamos todo ese cóctel de sentimientos, pensamientos y razonamientos que tenemos?

La respuesta es muy sencilla: el miedo al fracaso. Este miedo condiciona muuuuchos comportamientos que sufrimos nosotros mismos. Pensamos que si "fracasamos"(yo no llamaría así verdaderamente, pero weno..) se van a acabar todas nuestras posibilidades para conseguir ese "objetivo" o cumplir esa ilusión que teníamos. Multiplicamos por 1000 la importancia que tiene que la gente hable de nosotros o nuestras hazañas y nuestro estado de ánimo cae de arriba a abajo si todo se resuelve en contra de nuestras prespectivas.

Cada uno tendrá su forma de ver estas cosas, pero en mi caso, duele más el estar dandole vueltas a la cosa que la resolución negativa. Siempre que seamos conscientes de que las cosas se pueden resolver "a bien" o "a mal" (y repito que no son los calificativos adecuados para describir la situación, pero creo que se entiende) y tengamos medianamente claro cómo debemos actuar, creo que más vale la acción que la retención. Intentar maximizar nuestras posibilidades y dejarnos llevar por la ilusión, siempre sin despegar los pies del suelo, puede ser el atajo casi perfecto para salir del circulo por donde caminan (o corren) los habitantes de nuestro cerebro.

Cuando no hay nada que perder, tampoco hay nada que arriesgar. Entonces, ¿por qué no actuar?


Puede que esta forma de ver las cosas sea algo diferente a la de la mayoría. Normalmente hemos actuado (y yo me incluyo como primero de la lista) de forma conservadora, guardandonos todo y criticando a todo aquél que fallaba en sus intentos o tenia una forma de ser/actuar diferente a la nuestra. Pero bueno, dicen que estamos en el siglo XXI y tendrá que evolucionar algo más que la tecnologia, ¿no?


"Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa"